viernes, 15 de julio de 2011

Prefacio


 
Prefacio
 
Al llegar al año 2000, todos presentíamos que algo iba a suceder, los más fatalistas se imaginaban el fin del mundo, los más escépticos creían que todo seguiría igual, y otros tantos como yo sabíamos que algo grande ocurriría. Todos aquellos intuitivos  y perceptivos pudieron encontrar señales y signos durante el transcurso de sus vidas. Sin embargo muchas veces no tomamos en cuenta los avisos, años más tarde, casi sin poder recordar que sabíamos que tal o cuál cosa sucedería nos dejamos llevar por una mente racionalizadadora, una mente que pensábamos podía controlar todo.
La percepción de lo espiritual nos ocurre a diario, sin embargo muchas veces la dejamos pasar. Lo que creí eran coincidencias, no lo fueron. Necesitamos tener un entendimiento muy profundo para vivir el misterioso proceso espiritual y cómo nos afecta en nuestro diario vivir, a veces con cosas imperceptibles, otras en cambio con situaciones que realmente nos marcan; pero desde que somos conscientes de que esto sucede nos ponemos en guardia y a la expectativa y hasta deseamos que éstas señales aparezcan.
Es imposible no prestar atención: ya que desde el mismo momento en que tomamos consciencia de que no es algo imaginario, sino muy real; sabemos también que cualquiera de estas señales puede darnos el poder de cambiar nuestros destinos.
Lo que ustedes van a leer no es una historia ficticia sino por el contrario, algo que pudo haberle ocurrido a cualquiera. A través de mi relato viajarán conmigo a través de todo lo que me sucedió, lo deslumbrante, lo excelente, lo mediocre, lo terrible y al fin la claridad.
Más adelante haré una biografía completa de mi vida, pero en este momento creo que tengo la obligación de contar qué fue lo que pasó.

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